Vivimos tiempos de crisis. De esos de apretarse el cinturón. Y, encima, cinturón del mercadillo. Y en estos mismos tiempos hay que recortar por donde sea para que las cuentas cuadren. Y ahí surge el problema de este país, que se recorta por donde no toca. Dejaré mis grandes medidas políticas para otro momento y me conformaré con un ejemplo cualquiera: la universidad.
Con esta notita de arriba adornaban los ascensores de mi propio edificio. Sí, es tan absurdo. “Recortemos, ¡quitemos un ascensor!”, pero claro, no escribo esto por pereza a subir escaleras. Admito que me gusta mucho a mi el hurgue, pero del bueno, rollo investigación. Y claro, cotilla de mí, pues investigué los presupuestos para este año de la universidad en cuestión, unos 91.000.000 de euros. Y, ¡sorpresa sorpresa! A lo Isabel Gemio. Aquí dejo una lista con “lo más de lo más”:
- La universidad planea construir un jardín botánico y seguir mejorando el centro de formación deportiva. Todos sabemos lo importantes que son para una universidad un huerto y un gimnasio.
- Existe, y leo textualmente, una dotación para los medios necesarios para la experimentación animal, atención, de 300.000 euros. Sí, no sobra ningún cero.
- En cuanto a la Delegación de Estudiantes han recortado en un 20 %, ¡quedándose la cosa en 36.300 euros! ¡Por repartir entradas para fiestas!
- La radio y televisión universitarias, esas que ni los que la hacen saben de su existencia, cuestan al año 50.700 eurazos, de los cuales 7.500 van a parar, encima, a la SGAE.
- 13.950 euros del presupuesto van a parar a los premios que concede la universidad… ¡13.950! Ni un lote de jamones.
- Ni siquiera he podido sumar todo lo que se gasta en software, actualizaciones y demás; señores, ¡existe el software libre! Y esto sirve para cualquier institución.
- Premio gordo: Cuota al consejo de seguridad nuclear, 5.400 euros. Sin comentarios. Y sigo hablando de una universidad, pública.
- Programa lingüístico valenciano: 34.000 euros. Aun no he escuchado a nadie hablando valenciano.
- El vicerrectorado de relaciones internacionales (solo Dios sabrá cuales) presupuesta 5.000 euros para la organización y asistencia a reuniones y conferencias. Claro, ya que salen, de cuatro estrellas no bajan.
- Los presupuestos dejan 11.002 euros para todo lo relacionado al defensor universitario. Que seguro que no está leyendo esto. Ni creo que le interese, por otra parte…
Y, como siempre, lo mejor para el final. Y es que los modelos de bellas artes, por posar y eso, ¡cobran 25.700 euros! Una foto ponía yo para que dibujasen.
Como he adelantado antes, siguen empeñados en convertir una universidad en un gimnasio. Aquí, lo que cuesta: 13.824 euros en “gastos de gestión deportiva”; 89.500 en actividades deportivas; 13.000 euros en becas y ayudas a deportistas de la universidad. En total, 116.324 €. A los que hay que sumar los 37.000 euros de mantener una piscina (que se utiliza solo en verano) y 167.000 en la seguridad, limpieza, agua, etcétera, ¡de un solo polideportivo!
Y quitan un ascensor.
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